El pasado domingo, 24 de mayo, celebramos la festividad de Pentecostés, y con ella concluimos el Tiempo de Pascua.
El relato del acontecimiento de Pentecostés nos lo narra el evangelista san Lucas en el Libro de los Hechos de los apóstoles.Hch 2,1-11: "Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.
Se
encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra.
Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los
oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban:
¿No
son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los
oímos hablar en nuestra lengua nativa?
Entre
nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea,
Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la
zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros
judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos
hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua".
- Canción:

