Ellos nos presentan como, a pesar de que muchos le habían recibido como el Mesías (Lc 19,36-38), Jesús se encontró con el rechazo en Jerusalén. Él llegó a esta ciudad sabiendo que iba a sufrir mucho ya morir en la cruz.
Cuando se acercaba la fiesta de la Pascua, acudió al Templo y provocó un gran alboroto al expulsar a los mercaderes, porque decía que el Templo es casa de oración "y vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones" (Lc 19,46). Además enseñaba su modo de entender a Dios y al prójimo, lo que provocó el rechazo de algunas autoridades judías que decidieron eliminarle porque, desde su visión, estaba atentando contra la religión tradicional.
Esto es lo que afirman los evangelios. Al acercarnos a los acontecimientos de la Pasión, los cristianos mantenemos que son nuestras malas acciones las que llevaron a la cruz a Jesús. Todo hubiera acabado ahí si Jesús hubiera sido un simple hombre; sin embargo, era el Hijo de Dios y, por ello, Dios lo resucitó.
![]() |
| "La Crucifixión", Peter Gertner |
