martes, 25 de noviembre de 2025

Los cristianos trabajan por la igualdad

El mensaje de Jesús rompe las barreras que marginan y aislan a muchas personas. Todos tenemos dignidad y somos queridos por Dios. Los discípulos de Jesús no hacen distinciones entre las personas; todas son aceptadas, queridas y valoradas.


La humanidad es una inmensa familia en la que todos vivimos como hermanos. Pero en ocasiones, el egoísmo, el odio o la envidia, provocan que existan desigualdades entre las personas:
- Desigualdad entre territorios.
- Explotación de trabajadores.
- Marginación de las mujeres y los niños.
- Desprecio del que es diferente.


La Iglesia reconoce la igualdad entre todas las personas y trabaja por la justicia. Los cristianos siguen el ejemplo de Jesús.