La humanidad es una inmensa familia en la que todos vivimos como hermanos. Pero en ocasiones, el egoísmo, el odio o la envidia, provocan que existan desigualdades entre las personas:
- Desigualdad entre territorios.
- Explotación de trabajadores.
- Marginación de las mujeres y los niños.
- Desprecio del que es diferente.
La Iglesia reconoce la igualdad entre todas las personas y trabaja por la justicia. Los cristianos siguen el ejemplo de Jesús.

