Jesús creció junto a sus padres en Nazaret. El amor era lo más importante en la familia de Jesús.
Jesús quería mucho a sus padres, los obedecía y los ayudaba. Los días de fiesta iba con sus padres a la sinagoga, que era el lugar de reunión y de oración.
Los días de diario iba a la escuela. A Jesús le gustaba jugar con otros niños.